Al promocionar en el extranjero una fábrica, lo que más se teme es empezar anunciándose a ciegas. La publicidad solo es un amplificador; si el posicionamiento del producto, el mercado objetivo y el contenido del sitio web no están bien definidos, el presupuesto se desperdicia fácilmente.
El primer paso debería ser organizar primero: ¿cuál es tu producto principal? ¿A qué países vendes principalmente? ¿Tus clientes son distribuidores, ingenierías, marcas o compradores finales? En comparación con otros del sector, ¿dónde está tu ventaja?
El segundo paso es construir un sitio independiente profesional y multilingüe, y mostrar claramente los parámetros del producto, los escenarios de aplicación, los casos, los certificados y la información de contacto.
En el tercer paso, según el mercado, elige GoogleAds, Facebook para promoción o la operación de contenido SEO. La ventaja de hacerlo así es que cada inversión publicitaria cuenta con una página de destino, datos que analizar y una dirección de optimización.
La promoción en el extranjero no consiste en invertir cuanto antes mejor, sino en sentar bien primero las bases.
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